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LA CREATIVIDAD EN EL PROCESO TERAPÉUTICO

Escritos Académicos

“LA CREATIVIDAD EN EL PROCESO TERAPÉUTICO”
(La improvisación y el juegocomo herramientas para su abordaje)
Autoras: ex- alumnas del estudio inés moreno
Gabriela Almozny, María Ana Sfeir, Victor Tomé
fecha: 28 de junio 2007

…Cada persona brilla con luz propia ante las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos
y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento,
y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;
pero otros arden la vida con tantas ganas
qué no se puede mirarlos sin parpadear,
y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano.

ENCUADRE:

El trabajo se va a desarrollar a partir de qué entendemos por creatividad, el desarrollo de la misma en el propio self, en relación a los vínculos humanos, terapéuticos y su relación con los procesos evolutivos.
Integraremos los conceptos de improvisación y juego como instrumento para el ejercicio de nuestra práctica creativa profesional.
Abordaremos las distintas aplicaciones: Organizaciones empresariales, ámbitos educacionales, grupos familiares y específicos.

INTRODUCCIÓN:

A partir de nuestra experiencia, lo conversado en clase, y el material propuesto, creemos en la hipótesis de la creatividad como potencial a desarrollar tanto en nosotros mismos como en el sistema terapéutico, siendo arte y parte del mismo proceso, favoreciendo su éxito.
La creatividad nos va a servir para fortalecer la identidad de nuestra profesión de Consultor Psicológico, pudiendo ampliar nuestro marco de referencia y nuestro campo de acción, generando siempre nuevas alternativas.

DESARROLLO:

1- ¿Que es la creatividad?

  • Creatividad en el propio self.
  • Creatividad en las relaciones humanas.
  • Procesos terapéuticos.

2- ¿Qué es la improvisación?

3- ¿Qué es el juego?

4- Aplicación en el campo grupal.

  • Organizaciones empresariales.
  • Ámbitos educacionales.
  • Grupos familiares y grupos específicos.

 

1- ¿Que es la creatividad?

Inés Moreno en “El juego y los Juegos” dice que la creatividad es una potencialidad con la que todos los seres humanos nacemos. Tanto la evolución de la humanidad como los trascendentales descubrimientos científicos y tecnológicos evidencian el caudal infinito de sus potencialidades. La creatividad incluye el pensamiento, la expresión, las emociones, la realización. Es proceso y producto. No existe uno sin el otro. En el proceso se desarrollan una serie de aspectos personales que lo sustentan: la confianza, la autoestima, la capacidad de resistencia frente a lo dado, los grados de libertad, entre otros, combinados con variables contextuales que se constituyen en favorecedores u obstáculos motivacionales.
Es un proceso complejo que da lugar a un producto dado, la creatividad no es algo que uno mantenga guardado, surge a la existencia a través de la relación con los otros. No es un proceso tangible, pues, dada su complejidad, no puede ser sometido a pruebas cuantificables.
Desde siempre se trató de establecer la correlación entre creatividad e inteligencia, pero sobre los supuestos teóricos del cociente intelectual y de la creatividad centrada en los procesos cognitivos.
Obviamente existe una correlación entre las inteligencias múltiples y la creativa.
La creatividad es transformadora para el sujeto y se desarrolla como producto hacia el contexto.
La creatividad está presente en el pensar, el sentir y el hacer, en la medida que apunte al desarrollo de alternativas, hallazgo de ideas, analogías, metáforas, descubrimientos de hipótesis. En el área cognitiva se pone de manifiesto tanto en el pensamiento lateral como en el lineal. En el área emocional es donde las palabras tienen un papel restringido, y la creatividad permite desde el descubrimiento hasta el desarrollo de conductas intra e interpersonales con mayor eficiencia que las estrategias convencionales. La experiencia creativa modifica a la persona y al contexto.
Existen condiciones personales y contextuales que obstaculizan la creatividad. Su desarrollo no se aprende, pero sí se aprehende a tener herramientas para desbloquear el campo perceptivo, emocional y cognitivo. Se trata de entrenar todas las posibilidades de despliegue en todas las áreas del quehacer humano.
La creatividad permite el salto para las nuevas preguntas, para nuevas formas de explicación y comprensión de la realidad.

Los asesinos de la creatividad en el niño
Las presiones psicológicas que inhiben la creatividad tienen lugar en las primeras etapas de la vida. La investigación de la Doctora Amabile ha identificado los principales asesinos de la creatividad, citados en el Libro “El Espíritu Creativo” de Daniel Goleman:

  • la vigilancia: Situarse junto a los niños, haciéndolos sentir que son observados constantemente mientras trabajan. Cuando un niño se halla bajo constante observación, el impulso creativo y las ganas de arriesgarse, resulta ahogado y se esconde.
  • La evaluación: hacer que los niños se preocupen por cómo juzgan los demás lo que ellos hacen. Debe preocuparles en primer lugar si ellos mismos se sienten satisfechos con sus logros, en lugar de concentrarse en cómo los evaluarán o calificarán, o qué pensarán sus pares.
  • Las recompensas: Utilizados en exceso, los premios, privan al niño del placer intrínseco de la actividad creativa.
  • La competencia: poner a los niños en una situación desesperada de ganar o perder, al que sólo uno de ellos puede ocupar el primer puesto. Al niño debe permitírsele progresar a su propio ritmo. Puede haber, sin embargo, una competencia sana que fomente el espíritu de grupo o equipo.
  • El exceso de control: Indicar a los niños exactamente cómo hacer las cosas: sus tareas escolares, sus trabajos, incluso sus juegos. Los padres y los maestros a menudo confunden esta manipulación con su deber de instruir. Esto provoca en los niños la sensación de que cualquier originalidad es un error y cualquier exploración, una pérdida de tiempo.
  • La restricción de las elecciones: decir a los niños qué actividades deben practicar, en lugar de permitirles que se dejen llevar por su propia curiosidad y pasión. Es mejor que el niño elija lo que le interesa y apoyar esa inclinación.
  • La presión: establecer expectativas exageradas para el desempeño del niño.
    Uno de los mayores asesinos de la creatividad, no obstante, es más sutil, y se halla tan profundamente arraigado en nuestra cultura que apenas si lo reconocemos. Tiene que ver con el tiempo: tiempo ilimitado para que el niño saboree y explore una actividad o un material en particular hasta hacerse dueño de él. Tal vez uno de los mayores crímenes que cometen los adultos contra la creatividad del niño sea el de robarles ese tiempo.
  • Creatividad en el propio self

…”No se puede transmitir lo que no se contiene”

Como dicen Ciberio y Linares en el libro “Ser y hacer en terapia sistémica”: Ejercer de psicoterapeuta requiere el aprendizaje de una serie de habilidades que remiten a la ecuación que preside tantas actividades creativas: ciencia y arte, técnica e inspiración. De aquí que la creatividad va a ser un pilar donde sostenernos e irá formando nuestro estilo terapéutico propio. No podemos pensar generar un proceso creativo sin poder tener en cuenta algunas cuestiones que hacen a nuestro crear, siempre conectados con nuestro modo de sentir, pensar y hacer.
El terapeuta sistémico goza de una bien ganada fama de creativo, mérito de un modelo que enfatiza lo positivo, cree en el cambio y estimula sus estrategias para lograrlo. Entre el impulso a la creatividad y el temor a la incompetencia es conveniente que el terapeuta disponga de una teoría del cambio que de razón de sus posibilidades, pero también de sus límites, animándolo a intervenir pero protegiéndolo de la depresión del fracaso. Es necesario que conozca los recursos existentes a su alcance y la extensa gama de posibilidades que encierra él mismo como persona.
Podemos decir que el ser y hacer creativamente se retroalimentan mutuamente y ayudan en la construcción de hipótesis, objetivos y metas a alcanzar, así como las futuras intervenciones.
El terapeuta puede jugar creativa y plásticamente pero no debe olvidar el norte que lo guía para evitar el todo vale.
La creatividad es tan importante en psicoterapia que vale preguntarse si un terapeuta puede ser tal sin creatividad. Esta, como dijimos antes, la que pone en marcha oportunamente diferentes estrategias y técnicas de intervención, nos permite inventar nuevos puntos de vista, desenquistar las soluciones intentadas por la familia que no han resultado. Implica también activar el hemisferio derecho, emocional e imaginativo en contrapunto con el izquierdo, más racional y lógico.
La creatividad se contrapone con la rigidez. Estamos habituados a funcionar con esquemas mentales estereotipados y convencionales y pocas veces podemos escapar de ellos.
Un equilibrio entre aval teórico y creatividad es, probablemente la principal cualidad del terapeuta. Se tratará de que el terapeuta pueda mirar y diferenciar las oportunidades en las que se aferra a los patrones convencionales de lo que se debe de aquellas en las que se atreve a exceder los límites.
Un buen terapeuta es creativo, y sí, espontáneo, desafiando a la vieja paradoja que impide prescribir, pero no autoprescribirse la espontaneidad. Este explorará los territorios acotados de su práctica y se expandirá hasta donde sus capacidades se lo permiten, lo cual implicará reconocer sus propios límites. Cuando se topa con estos, no los atribuirá a factores ajenos, pero tampoco se deprimirá sumido en la impotencia, aferrado a la incertidumbre se aplicará a él mismo el cuestionamiento de las soluciones intentadas e indagará en su creatividad para intentar nuevas exploraciones de una realidad compleja e incierta.

  • Creatividad en las relaciones humanas

Al lado de la creatividad científica, de la artística y de la tecnológica existe la creatividad social. Es la constelación de habilidades y actitudes especiales para influir sobre los demás, construir la sociedad y lograr la colaboración de nuestros semejantes para el logro de objetivos valiosos.
Puede brillar, o no brillar, la creatividad social en las relaciones de pareja, en el derecho, la moral, la familia, la educación, el servicio social, la diplomacia, la política, la administración, el deporte organizado, las relaciones públicas, las ventas. Y como en todas partes se observan infinitas fallas en estos terrenos, se abre un inmenso reto a nuestra creatividad.
Por fortuna esta cualidad también se puede desarrollar y afinar mediante estudio, dinámicas grupales, counseling, liderazgo correcto y propósitos personales de superación. La meta es hacer de la creatividad una actitud ante la vida y una forma de ser más bien que una habilidad en equis campo o un método de hacer las cosas.
La comunicación rica y creativa es la clave para lograr la colaboración y la aceptación de nuestras ideas y de nuestros productos. Quien no desarrolla un buen nivel de creatividad social camina solo por el mundo.
Esta habilidad es también la base de la socialización positiva mediante la participación intensa.
La creatividad es un valor ético porque, por su naturaleza misma, trasciende al individuo y es apertura hacia los demás. Y por añadidura toda creatividad, pero señaladamente la social, es catártica: redunda en higiene mental de los individuos y de las instituciones.

  • Proceso terapéutico

El sistema terapéutico resultante es a nuestro juicio una configuración original, plena y cargada de significación y sentido, expresión de un mensaje personal y único, pero que a su vez, será factible que des­pierte resonancias y resignificaciones en quienes entren en contacto con ella.
Pensamos que así, nos acercamos limitadamente aún a la comprensión de la creatividad.
Para finalizar esta parte vamos a transcribir los versos de Heine, citados por Freud, acerca de una descripción de la psicogénesis de la creación, y que resume poética y brillantemente nuestra propuesta.

“Imagino a Dios diciendo:
la enfermedad fue sin duda
la causa final de todo el impulso creador
¡Al crear pude recuperarme!
¡Al crear alcancé la salud!

Counseling Creativo
“La ciencia termina con el diagnóstico. El tratamiento no es más que arte”. Unamuno
El arte tiene que ver con la creación de algo nuevo a partir de ideas que se trasladan a un material para dar forma a un producto, obra, expresión para dar vida, existencia tangible a algo previamente deseado, soñado, sentido, necesitado o inspirado.
¿A qué damos vida, qué es lo que creamos en nuestro trabajo terapéutico?
· Creamos nuevas alternativas para aliviar el dolor y la angustia de quien, quienes nos consultan y piden nuestra ayuda profesional.
· Ayudamos a superar el sufrimiento que en ocasiones invaden al ser humano.
· Se resignifica la historia vivida y se transforman los sentimientos que dificultan los vínculos con los demás y con uno mismo. Posibilidades de comprender, entender su historia, su vida hasta ese momento vivida con más o menos fortuna, felicidad, sufrimiento, dolor, gozo, angustia o bloqueo.
· Posibilidades de reformular su historia, de reescribirla de transformarla, reenmarcarla, recrearla o crear una nueva versión, un nuevo desarrollo, superador de lo enquistado, estereotipado o reiterado.

¿Cómo lograrlo?

  • Para que esto sea factible es necesario que se produzca un encuentro entre el o los consultantes y el terapeuta, un encuentro genuino, pleno, con coraje para superar las distancias, las defensas, los cierres.
  • Se genera un ámbito facilitador en un clima de confianza, seguridad y libertad para que se despliegue un juego infinito, donde no hay reglas, ni recetas preestablecidas, sancionadas.
  • Si hay un marco, un setting, un encuadre donde pueda producirse el despliegue de la historia del consultante, descubriendo y descubriéndose al narrarla con la ayuda de una escucha atenta del terapeuta. Se va gestando un proceso creador. Se va narrando, recreando y cocreando la historia del consultante.
  • No se parte de patologías, de nosografías, de cuadros clínicos, no se etiqueta, no se rotula, no se estanca ni congela una imagen prejuiciosa del ser humano que está con nosotros.
  • Tenemos una mirada, que apunta a ver la frescura de una percepción abierta, una actitud dispuesta al asombro, una confianza en las potencialidades aún no desarrolladas o desplegadas insuficientemente por el consultante debido a detenciones, encrucijadas en su camino de crecimiento y desarrollo que lo han cristalizado o desorientado y a veces hasta perdido en un laberinto para lo cual necesita del hilo de Ariadna para encontrar la salida.
  • Nos abocamos a la tarea de conocer y estimular sus puntos fuertes, sus virtudes, sus talentos, a reconocer también sus bloqueos, sus inhibiciones, sus temores.
  • Ayudamos a que puedan salir de su zona de confort, de su neurosis, a que gradualmente puedan ir aceptando una cuota mayor de riesgo para vivir nuevas experiencias, para que algo de aventura contacte con él y le devuelva el gusto, el sabor de lo inesperado.
  • El terapeuta, debe poder acompañar, facilitar, sostener este proceso creador de ser, debe haber pasado, vivido por un proceso similar, haber atravesado sus desiertos, su noche oscura del alma, sus crisis existenciales y tener confianza en las tendencias actualizantes (Rogers) del ser humano.
  • Deberá estar dispuesto a “no saber” en cada sesión, encuentro, con su nuevo consultante; o en las distintas sesiones del proceso con el mismo consultante; dispuesto en cada sesión a estar sin memoria ni deseo.
  • Aceptar las paradojas. Como la actitud en la clínica de Winnicott aceptando las paradojas cuando por ejemplo atendiendo a un paciente masculino dice: “yo veo una mujer” como cita en su libro: Realidad y Juego.
  • Invitación a dejar de lado las certidumbres, los dogmas. Aceptar todas las Ideas, las palabras, los gestos como comunicaciones del consultante para crear el vínculo terapéutico.
  • El encuadre permite que el consultante se exprese con libertad pero no debe ser obligado, lo debe hacer con libertad, quien tiene que expresarse por obligación no lo puede hacer con autenticidad.

No hay un camino único, cada ser humano deberá encontrar el suyo propio para ser fiel a su propia naturaleza. Por lo que el consultor ayudará a su paciente a encontrarse y descubrir su propio camino. La tarea es también inspirar. Cada consultante se descubrirá mediante su propia experiencia, en las profundidades de su propio ser.
Para alcanzar nuevas dimensiones en la vida, proyectos, expansión, vitalidad, capacidad para relacionarse, vínculos constructivos, la acción, hay que vencer antiguos hábitos de pensar (creencias, dogmas, prejuicios, supuestos, bloqueos).
Partimos de la idea que el proceso terapéutico es análogo al proceso creador.
Existen por lo tanto un desarrollo de fases: información, incubación, iluminación y verificación.
El counseling es el proceso de cambiar la toma de conciencia y la conducta del consultante, (agregamos nosotros de una familia y de un grupo).
Consideramos al terapeuta, como un profesional, que utiliza su capacidad creadora para ayudar a su paciente a re-significar su historia y su vida.
Al permitirle considerar las cosas, los problemas y los conflictos desde distintas perspectivas, produce una ampliación del círculo estrecho de las perturbaciones anímicas del paciente.
Este entonces dispone de un nuevo conocimiento de sus potenciales ganando en fluidez y flexibilidad para enfrentar los cambios y situaciones vitales.
La táctica de la creatividad estará siempre al servicio del cumplimiento de los objetivos estratégicos que el facilitador (consultor) formule para que el paciente pueda desplegar sus posibilidades, alcance un vivir creador y como dice Winnicott que “la vida valga la pena vivirla”.
Vivir creador que para nosotros implica el amor, el trabajo, la recreación y el aprendizaje. Incluye el pasaje por momentos de alegría y de tristeza, de actividad y de pasividad, de claridad y de confusión.
No debemos caer en la ilusión de un vivir sin sufrimientos Sostenemos que según la actitud tomada frente a lo que nos sucede y del equilibrio trabajoso que vamos alcanzando, puede surgir una vida más creadora y saludable.
El ser humano, puede ser creador y un ser creador es un ser tendiendo a la salud (En términos de adaptación activa a la realidad, modificándose y modificándola).

Efectos terapéuticos de la creatividad
Dijimos anteriormente que el cambio es uno de los objetivos en la intervención terapéutica, por lo tanto ayudar al paciente a explorar el caudal de alternativas a su disposición para evitar la repetición estereotipada de “más de lo mismo” abriéndole caminos insospechados para que él, los recorra.
Como consecuencia de aplicar la creatividad en el counseling se veri­fica que las personas logran una mayor fluidez, flexibilidad, originalidad, sensibilidad y apertura al medio ambiente, disponibilidad de recursos para resolver los problemas que se le presentan en su cotidiano vivir.
El desarrollo y la expresión de la capacidad creadora producen los siguientes efectos terapéuticos:
El paciente se siente más confiado logrando integrarse mejor, lo cual fomenta el equilibrio de su evolución, permitiendo una mejor relación con otras personas y con sus propios deseos.
El resultado, un vivir más pleno y original, con menor necesidad de emplear energías en mecanismos defensivos, disminuyendo así sus inhibiciones y bloqueos.
El paciente comprende que el mundo puede transformarse, estará mejor dispuesto, para obrar y producir (aceptando el riesgo de equivocarse) y para modificarse con las experiencias sucesivas que emprenda.
Para nosotros el ser humano es “el ser creador por esencia y por excelencia”.
El counseling es un encuentro creativo entre dos o varias personas: terapeuta y paciente – para aliviar el sufrimiento, para ampliar lo limitado de la concepción del mundo, para conocerse a sí mismo, para salir de los estrechos márgenes de la conducta repetitiva, para estar más abierto y dejarse fluir, para convertir los deseos en proyectos, para expresar su mundo interno, para recuperar la totalidad del ser humano – a través del uso creativo de un encuadre, estrategias, intervenciones y técnicas.

2- ¿Qué es la improvisación?

La improvisación es la aceptación, de una sola vez, tanto de la transitoriedad como de la eternidad.
Un hecho empírico de nuestras vidas es que no sabemos y no podemos saber lo que sucederá con un día o un momento de anticipación. Lo inesperado nos aguarda en cada curva y en cada respiración. El futuro es un misterio vasto, perpetuamente regenerado, y cuánto más vivimos y sabemos, mayor es el misterio. Cuando dejamos caer los velos de nuestras preconcepciones somos traídos al presente, es decir al momento más real y completo de nuestra existencia. Éste es el estado mental que enseña y fortalece la improvisación, un estado mental en el aquí y el ahora de la que podemos aprender a depender con confianza. Podemos confiar en que el mundo será una sorpresa perpetua en perpetuo movimiento. Y una perpetua invitación a crear.
Una vida creativa es una cuestión riesgosa. Seguir el propio curso, no trazado por los padres, por nuestros pares, o por las instituciones, implica un delicado equilibrio de tradición y libertad personal, un delicado equilibrio de ser fiel a sí mismo y permanecer abierto al cambio. Ser, actuar, crear en el momento sin sostén ni apoyo, sin seguridades, puede ser el juego supremo, y a la vez dar miedo, que es lo contrario del juego.
En el trabajo creativo jugamos sin disfraces con la fugacidad de nuestra vida.
La improvisación nos invita a jugar de manera impredecible, a ejercer la creatividad y la imaginación. En cada sesión, tanto el terapeuta como su cliente tienen la posibilidad de optar, correr el riesgo de seguir vivos, imaginar, improvisar o replegarse en un adormecimiento cómodo y seguro.
Si un consultor tiene el coraje de enfrentar esta creatividad, se verá obligado a cambiar: sus viejas prácticas no se amoldarán a las nuevas preguntas. Es necesario que un consultor reaccione con imaginación.
El agregado del factor sorpresa y la impredecibilidad exige aflojar los lazos de la comprensión. Lo que se comprende sólo puede conducir a lo próximo comprensible.
Había una vez una terapeuta cuya fama era extraordinaria. Nadie había podido averiguar qué cosas entre las que decía, eran las promotoras de sus éxitos clínicos. Pasó mucho tiempo, hasta que un día se le pidió a un coreógrafo jubilado que viniese a verla actuar y estudiara su proceder en las sesiones. Lo hizo durante horas y horas de minuciosa observación, tras lo cual dijo: “Lo que sucede es obvio. Miren su cigarrillo: ¡baila!”
Y así era, por cierto: a lo largo de cada sesión, la terapeuta mantenía siempre encendido en la mano un cigarrillo y lo movía aparentemente en una estética sucesión de pautas rítmicas, creando una suerte de danza entre cigarrillo y el humo. El cigarrillo se desplazaba en sincronía con el discurso terapéutico, subrayándolo aquí y allí, señalando las entradas y salidas, enfatizando o distrayendo, estableciendo conexiones o desconexiones, y aún describía movimientos que el coreógrafo no había visto jamás.
Todo el mundo quedó encantado. El coreógrafo llegó incluso a exclamar: “¡El verdadero terapeuta es el cigarrillo!” le mostró con entusiasmo su informe a la terapeuta, quien lo leyó con suma curiosidad. Hasta ella estaba encantada de comprender, por fin, cómo operaba su terapia.
Entonces sucedió algo inexplicable: a partir de ese día, ya no pudo realizar la terapia de la misma manera. La comprensión del procedimiento a que recurría había cambiado; ya no era la misma terapeuta de antes, sino el producto de combinar lo que ella había sido hasta ese momento con la comprensión de su trabajo. Pasaron años sin que pudiera recobrar su estilo terapéutico.
No obstante, a la larga pudo entender la sabiduría contenida en la intervención del coreógrafo, porque dejó de fumar, renunció al intento de comprender por completo su terapia y comprobó que no podía interrumpir la creación de nuevas maneras de bailar con las palabras.

3- ¿Qué es el juego?

Como futuros consultores creemos en el juego como una herramienta, un as en la manga que nos permitirá “Jugar seriamente” a ser y hacer de manera más creativa en el proceso terapéutico, por eso a continuación fundamentaremos el por qué de esta premisa, que la consideramos como valiosa para quienes se animen a “crear y a jugar” constructivamente.
El juego no es la actividad en sí, sino el espíritu con que se aborda. El juego se encuentra dentro del jugador y no en la actividad. Es una invitación a ser, hacer, a transformarse. Animarse a la exploración e incertidumbre. Se sabe el comienzo, pero no hay certeza de su desarrollo. Es zambullirse en una aventura. Deja de lado conductas de seguridad. No es un pasatiempo, un entretenimiento. No es un lujo ni una actividad excéntrica. No es lo contrario de lo serio, sino que incluye en sí lo serio.
El juego atraviesa a la persona, rompe noción de tiempo y espacio, y principalmente requiere actitud lúdica del jugador.
Dice la profesora Inés Moreno:
…”El juego es mucho más que jugar, es mucho más que juguete, el juego es Vida”
…”El juego es inherente al hombre, forma parte de la persona.”
…”El juego está presente en el desarrollo de la cultura, en el desarrollo de lo humano.”

De la vivencia a la elaboración…
El juego se concibe sólo vinculado con la acción. Nace en la vivencia. Es necesario un proceso de elaboración para que la vivencia no quede vacía de contenido. La elaboración que surge de la vivencia es inclusiva del propio pensar, sentir y hacer. Transitar el proceso lúdico después de la actividad permite transferir esta construcción del pensamiento a otra situación. Es imprescindible vivir el juego para poder facilitarlo en los otros. Por todo esto creemos que es una poderosa herramienta para la transformación de personas, grupos y organizaciones.

El juego y la salud…
El juego no sólo permite canalizar, expresar, liberar, sino elaborar, procesar, metabolizar lo que se siente y piensa. El gran aporte del juego es que todas estas conductas se ponen en acto. En el juego toma contacto directo con uno mismo y no hay espacio para máscaras, conjuga pensamiento, sentimiento y acción. Permite estar con todas las debilidades y fortalezas, las potencias para reparar, encauzar o expandir. Uno puede bloquear o salir del juego, pero las señales ya han aparecido. El juego es sanador por excelencia en cuanto puede:

  • Prevenir y ayudar a “darse cuenta”.
  • Asistir en el proceso de elaboración y reparación.
  • Permitir la ejercitación de nuevas conductas.

El papel de las emociones
Para Goleman existen cientos de emociones con combinaciones y matices. Si bien considera ocho básicas de las cuales sobrevienen otras: ira, tristeza, temor, placer, amor, sorpresa, disgusto, vergüenza. Según Marylin Ferguson las emociones no se producen sólo en el cerebro, están también en el cuerpo. Cuando logramos habitar el cuerpo emocionado, podemos conectarnos con la emoción y dar respuesta a partir de recursos propios. Habitar el cuerpo es entregarse a la emoción, comprender que sensibilizarse constituye una fortaleza y no una debilidad. Podemos entonces visualizar la relación entre cuerpo, movimiento y emoción. Así como la emoción es un impulso para actuar y el juego es acción, juego y emoción se encuentran imbricados, no hay juego sin emoción.
El juego en este sentido permite reconocer las emociones, manejarlas, desarrollar la propia motivación, reconocer las emociones de los demás y por consiguiente manejar las relaciones interpersonales.

4- Aplicación en el campo grupal

  • Organizaciones Empresariales

Las organizaciones transitan por distintos procesos de cambio y transformaciones internas, propias de toda estructura, que provocan nuevas reglas de vínculo, comportamiento, formas de comunicación entre las partes.

Creemos en la creatividad y en el juego como herramientas para abordar las situaciones conflictivas desde un lugar de apertura en los participantes y un espíritu potenciador sobre las individualidades del grupo, enriqueciendo así, el trabajo en equipo. De esta manera las temáticas de conflicto, son tratados indirectamente y desde un lugar ajeno a la organización, generando apertura y logrando los objetivos que se persiguen con naturalidad y soltura.

Nuestra lectura sistémica es aplicada transversalmente en cada esquema, permitiendo abordar e identificar patrones, perfiles y problemáticas individuales y comunes a un grupo determinado, haciendo un diagnóstico y proponiendo un plan de acción.

Hoy día las Instituciones/Organizaciones, están virando hacia esta lectura, entendiendo al sujeto desde un lugar más integral, considerando que su labor cotidiana está atravesada por situaciones de índole personal.
Desde este lugar es que se hace imperioso encarar las necesidades de las Organizaciones en brindar un entorno y clima distendido, pero no por esto, menos serio y profesional.
Lo importante para el consultor que coordina esta clase de experiencias en donde se involucra lo lúdico y lo creativo, es darle una intencionalidad al juego, para que a través de él puedan adquirirse diversos aprendizajes y también tratar un variado mosaico de situaciones propias de cada Institución. Por ejemplo:

  • En la selección de personal, pensar una primera instancia en forma grupal y a través de juegos, nos permite economizar tiempos y recursos.
  • Observar diferentes perfiles, roles, competencias, posibilidades de trabajar en equipo, tolerancia a la frustración, creatividad en la resolución de problemas, etc.”.
  • Abordar situaciones tan comunes como ausentismo, pertenencia, compromiso, fusiones o procesos de desvinculación.
  • Abordar dificultades de clima interno, fisuras en los circuitos y procesos de comunicación.
  • Tener la posibilidad de poner “en juego” el conflicto nos permite abordarlo desde una óptica menos culpógena y de señalamiento, lo neutraliza y en consecuencia su resolución resulta menos hostil, promoviendo la reflexión y el espíritu crítico.

Los consultores psicológicos que guían esta clase de experiencias tienen un poderoso recurso entre sus herramientas ya que no sólo observan a la persona en un contexto grupal (entre compañeros y/o en relación con sus superiores) sino que el juego les posibilita apropiarse de tres momentos:

PRESENTE: logrando que el estado de ánimo de los capacitados sea durante el aprendizaje óptimo: alegría, confianza y deseos de compartir experiencias.
PASADO: en la reflexión de cada juego se analizan anécdotas similares que han ocurrido ¿en qué se parece ésto a la realidad?
FUTURO: Los conceptos a aprender se extraen de lo vivenciado y se aplicarán a situaciones similares ¿cómo puedo reaccionar la próxima vez que esto suceda?

Winicott explicaba de esta manera el lugar de la coordinación:
…” el jinete debe conducir al caballo y no dejarse arrastrar por éste”.
Los juegos son una simulación de la realidad… pero más simple y divertida.
Por eso son ideales para:

  • Enseñar en forma amena.
  • Involucrar a todos placenteramente.
  • Explicar de manera fácil y comprensible.

No es novedad que las empresas están cambiando su visión acerca del cuidado de las personas que la componen, que un mejor clima institucional incide directamente en la productividad y que comienza a vislumbrarse una necesidad de volver a las raíces, ya es un hecho. Por ende que mejor qué reinventar ciertos procesos para no partir siempre de los paradigmas conocidos.

  • Ámbitos educacionales

“…el hombre solo es verdaderamente humano cuando juega…” Schiller
Aprender más y de mejor manera, con contenidos trascendentes para el ser humano en una concepción dinámica de la inteligencia en el que intervengan factores internos y externos a partir de un potencial, debe ser el objetivo primero y último de cualquier proyecto educativo que postule el desarrollo físico, psíquico y social infantil.
Nadie dudaría a estas alturas que los niños y niñas son felices jugando, sólo esta afirmación justificaría la inclusión del juego en la elaboración de un proyecto educativo y el papel relevante que debe tener en éste.
Jugar es participar de una situación interpersonal en la que están presentes la emoción, la expresión, la comunicación, el movimiento y la actividad inteligente. Por lo que el juego pasa a ser un instrumento esencial en el desarrollo y potenciación de las diferentes capacidades infantiles, que es el objeto último de la intervención educativa.
Si queremos una sociedad mejor, más justa, equitativa y solidaria el punto de partida será un niño/niña feliz, explorador, inquisitivo, espontáneo, curioso, autónomo capaz de crear y recrear situaciones y establecer relaciones a nivel físico, cognitivo y social. Esto es el JUEGO.

El placer de jugar
A partir del nacimiento los seres humanos somos fuente inagotable de actividad: mirar, tocar, manipular, experimentar, inventar, expresar, descubrir, comunicar, imaginar son actividades de juego que producen placer y alegría al niño y a la niña.

Antecedentes
El juego aparece en la historia del hombre desde las más remotas épocas, desde los albores de la humanidad, encontrándose en excavaciones de períodos muy primarios, indicios de juguetes simples, luego en pinturas vemos niños/niñas en actividades lúdicas, lo que nos lleva a definir al juego como actividad esencial del ser humano, como ejercicio de aprendizaje, como ensayo y perfeccionamiento de actividades posteriores.
El juego no es una actividad privativa de los niños/niñas ya que en todas las etapas del ser humano este desarrolla actividades lúdicas con diversos objetivos y con sus propias especificidades, lo que ayuda al fortalecimiento de su desarrollo integral.

Componentes psicológicos del juego
En un enfoque de educación integral y globalizada los componentes psicológicos van estrechamente vinculados a los componentes emocionales y afectivos, especialmente el factor espontaneidad, creatividad y proyección de la autonomía personal. El juego funciona en un espacio de desarrollo y aprendizaje en el que se funden los factores cognoscitivos, motivacionales y afectivos- sociales que se convierten en estímulo de la actividad, el pensamiento y la comunicación.
El interés y la decisión personal será el motor de la actividad lúdica. Nadie puede ser obligado a jugar, esto sería perder la esencia misma del juego.

¿Qué es jugar para el niño/niña?
Es ser y hacer. Ser en cuanto a expresarse, a vivir experiencias placenteras volcando en estas sus estados emocionales, carencias, frustraciones. Es el lenguaje propio del niño/a con el que se relaciona con su medio y facilita la formación del colectivo infantil.
Hacer en cuanto a las acciones que se realizan durante el juego sin fin específico, para relacionarse, para explorar, para manipular dando significado e intencionalidad al mismo.
Es conocer el ambiente y relacionarse con la realidad circundante integrándose paulatinamente a ella.
Es expresar y compartir, es DECIR en acciones y luego verbalizando lo interno. Es compartir participando en intereses comunes facilitando la interacción con los otros. El juego proporciona placer, felicidad al niño/a; consolidando un mundo diferente del de la realidad objetiva tomando elementos de ésta pero transformándolos.
A través del juego el niño/a se prepara para la vida futura, al alcanzar metas siente satisfacción, descarga energías, y consigue alivio a sus frustraciones.

  • Grupos familiares / Grupos específicos

Grupos de familias
Trabajar con la familia implica tomarla como sistema, apuntar al cambio, logrando una nueva organización o estructura familiar más funcional para ese sistema.
Como counselors podemos ofrecer espacios que acompañen las necesidades de cada familia, siempre tomada en contexto, facilitando la posibilidad de estos cambios. Implicaría trabajar con la familia brindando orientación, ayuda o acompañamiento para la resolución de diferentes conflictos enfocado desde la terapia breve.
Con los grupos de familias en particular también se puede trabajar con juegos en el marco de las entrevistas o bien ofrecer actividades para realizar fuera del consultorio como tareas que consoliden los cambios. Por ej: emprendimiento de mini proyectos familiares tales como: la organización de un viaje, armar salida de fin de semana, etc.
La elección del proyecto tendrá que ver con las características específicas de cada familia. La creatividad del counselor estará abierta a la demanda de la familia, abierto a nuevas inquietudes familiares y pudiendo modificar intervenciones de acuerdo a la necesidad actual.

Grupos específicos
Así mismo consideramos pertinente desde la postura creativa y sistémica, brindar espacios de actividades ajenas al encuadre de sesión familiar, tales como talleres, que acompañen los procesos de transición en las diferentes etapas evolutivas que atraviesa la misma o los miembros de ella, como adolescentes, niños, abuelos, embarazadas, etc., generando espacios grupales que colaboren a efectuar estos cambios enfocando la importancia de la interacción con otros.

Andrés Sanchez Bodas en relación al counseling grupal considera fundamental el trabajo en grupos en cuanto a los factores terapéuticos que ellos promueven, tales como:

  • Generar esperanza: En cuanto a la posibilidad de cambio.
  • Dar sentido de universalidad a las problemáticas: los temores no son tan exclusivos.
  • Altruismo: Sentirse útil para los otros.
  • Sociabilización: Resolver problemas dentro y fuera del grupo.
  • Imitación: Observar la conducta ajena y cambiar la propia.
  • Catarsis: Expresión de la experiencia emocional.
  • Recapitulación: Revivir correctivamente la experiencia, buscar otras soluciones.
  • Cohesión: Compromiso con la tarea.
  • Aprendizaje intrapersonal: Influye en la motivación del cambio, asumir propia responsabilidad, aprender nuevas conductas, cambiar las anteriores.

La tarea del counselor se focalizaría en facilitar cambios, ampliar canales de comunicación, mantener interés común y participación, velar por la libertad de expresión, mantener la interacción. Las intervenciones serán valiosas en cuanto atiendan la capacidad y voluntad de cambio, eliminen obstáculos que bloqueen a la misma.

Las sesiones y los juegos
En cuanto a la utilización de juegos el terapeuta sabrá cuando es beneficioso y cuando no. Si por otra parte, nunca se incluyen los juegos, el grupo corre riesgos de ponerse demasiado formal, intelectual o estereotipado, y no tiene chance de probar, jugando, formas nuevas. Sólo tiene a su alcance las conocidas por sus integrantes.
El counselor, manteniendo vivo su recrear dinámico y a veces intuitivo, deberá decidir cuando provocar juegos y cuando dejar al grupo interactuar. El criterio general es que se propongan juegos que lleven a mayor autonomía de los integrantes, que los ayude a realizar nuevos recortes del mundo, nuevas maneras de visualizar lo que los rodea y a si mismos, otra manera de relacionarse con otros y consigo mismo.

La terapia o actividad se adaptará a cada particularidad de la familia o grupo que se presente, como pueden ser las creencias, los valores, costumbres, idiosincrasia, cultura.
Será necesario, ya sea un grupo familiar o un grupo específico (adolescentes), desarrollar un diagnóstico previo para poder planificar los encuentros de acuerdo a las necesidades observadas. Así sean grupos familiares o específicos de una etapa evolutiva, el objetivo principal será que el mismo pueda transferir las nuevas conductas a la vida cotidiana.

Creemos fundamental para esto la creatividad y el juego en cuanto a facilitar, poner en acto la forma de relacionarse y recrear nuevas conductas a partir de la vivencia experimental elaborada en el contexto terapéutico.

CONCLUSIONES:

Haber realizado este trabajo nos permitió llegar a las siguientes conclusiones:

  • Que todo proceso terapéutico incluye necesariamente las siguientes acciones: Improvisar, Crear, Aceptar. Aprovechar. Asumir. Comprometerte. Ocuparte. Agradecer. Confiar, Crecer.
  • Para lograr el éxito no hace falta que seamos perfectos. Lo que el éxito requiere es que nos adueñemos del proceso de logro con conciencia y constancia, con creatividad y responsabilidad.
  • Que esta oportunidad de profundizar sobre estos temas, amplió el alcance que tiene el counseling, al mismo tiempo que reforzó y clarificó la importancia del rol profesional en la práctica de la profesión.
  • Que el modelo sistémico considera al individuo no sólo en su subjetividad, sino también en función de sus interacciones y sus relaciones con los demás. Es decir, entiende que el comportamiento de un individuo no se da aisladamente, sino que tiene sentido dentro de un contexto en el que siempre hay “otros” implicados. Por ello, se puede afirmar que su comportamiento está “conectado” de manera dinámica a los comportamientos de las personas con las que se relaciona -en su casa, en su trabajo, en su comunidad, en su sociedad, etc. Y que en todos esos ámbitos se puede re-crear y co-crear el protagonismo de una manera única y original.
  • Cuando se trabaja en grupo o en equipo los aportes enriquecen y fortalecen las miradas y en este caso, reafirma nuestra opción por esta profesión invitándonos a potencializar de manera creativa cada una de nuestras fortalezas.
  • Fueron muy significativos los encuentros que como grupo hemos tenido, ya que nos pudimos cohesionar muy bien, hemos trabajado con mucho respeto y confianza mutua. También nos permitió conocernos en otras circunstancias y reírnos cuando no lográbamos dar con la idea justa de lo que queríamos expresar.
  • Los aportes que cada uno de nosotros realizó fueron disipando dudas y ampliando miradas sobre una misma realidad, por ende fue necesario conectarnos con el ser creativo que cada uno de nosotros lleva dentro y desde allí elaborar esta propuesta.
  • Nos sentimos cómodos, valoramos la oportunidad dada. El trabajo colmó nuestras expectativas, abrió otros interrogantes, nos invitó a considerar y a detenernos en otras miradas, en síntesis: El aprendizaje fue significativo y grupal.

BIBLIOGRAFÍA:

“El Juego y Los Juegos”- Inés Moreno. (2005)

“El espíritu creativo”- Daniel Goleman. (2000)

“Realidad y juego”- D. W. Winnicott. (1982)

“Mil ejercicios de creatividad Clasificados”- Mauro Rodríguez Estrada. (1995)

“La improvisación en Psicoterapia” Keeny Bradford. (2000)

“Free Play” La improvisación en la vida y en el arte. Stephen Nachmanovitch. (2006)

“Libertad y Creatividad en la Educación”. Rogers, C. (1972)

“La Creatividad” Un enfoque dinamizador de las personas y las organizaciones. (2004)

“Counseling Humanístico” teoría y práctica. Andrés Sanchez Bodas y C. (1999)